sábado, 18 de abril de 2009

Rumbo al Nevado de Huaytapallana

Se acercaba un fin de semana largo y con unos amigos decidimos ir de viaje a Huancayo para ser mas precisos ir al nevado de Huaytapallana y como era nuestra costumbre decidimos ir saliendo del trabajo y aunque todavía no sabíamos todo lo que tendríamos que caminar para llegar a la cima del nevado decidimos llegar lo mas rápido a Huancayo para descansar.

Nos fuimos directamente a yerbateros y una vez ahí decidimos tomar los colectivos que salen para Huancayo ya que estos demoran entre 4 a 5 horas lo cual para nosotros era perfecto ya que un bus se demora casi 7 horas y nos daba mas tiempo para descansar. Eran las 6:00 PM y según nuestros cálculos estaríamos mas o menos a las 11:00 PM en Huancayo pero como era la primera vez que viajábamos en un colectivo teníamos que fijarnos bien que auto tomar para no darnos una sorpresa, luego de hacer un casting a todos los autos que estaban por ahí elegimos uno y nos enrumbamos hacia nuestro objetivo.


Las primeras horas de viaje fueron tranquilas, el auto muy cómodo, todos pasándolo bien conversando y escuchando música, luego de un rato de viaje ya estábamos a mas de 4000 MSNM por la carretera central y se comenzaba a sentir el frió. El conductor nos animó a que llegando a Ticlio bajáramos para tomar unas fotos así que al llegar a sus 4818 MSNM abrimos las puertas y sentimos el frió que estaba haciendo...no era para menos ya que estaba nevando y aprovechando que estaban limpiando la carretera nos bajamos, tomamos unas cuantas fotos y hasta nos dimos tiempo de jugar un rato con la nieve, finalmente volvimos al auto a sentarnos a esperar que acabaran de limpiar la carretera.





Estábamos bordeando las casi 3 horas de viaje y el sueño ya nos estaba agarrando pero todavía seguíamos en Ticlio avanzando a un paso lento, después de casi una hora de espera pudimos avanzar y seguir nuestra ruta, en fin perdimos una hora por la nieve pero así es la sierra ahora la hora de llegada será a la medianoche pero igual podríamos descansar bien para cumplir nuestro objetivo.

Después de avanzar por media hora mas sentimos que el auto avanzaba mas lento hasta que ya no pudo mas, nos habiamos quedados varados en plena carretera central!!! y lo primero que se me vino a la mente es que tendríamos que bajar a empujar el carro para seguir nuestro camino eso nos pasa por ir a lugares tan frios pero no había remedio después de empujar el auto unas cuantas veces y ver como se prendía y luego se apagaba ya comenzaba a preocuparme (ahora quien podrá ayudarnos ), estábamos en medio de la carretera y mi maldito celular ni señal tenía, después de un buen rato y varios intentos fallidos el conductor encontró su habilidad como mecánico y logro arreglar el auto (carro nuevo y la batería ya estaba mal ) recojimos al que habíamos mandado mas atras a hacer señas con la luz del celular para que los camiones no nos arrollen y continuamos el camino, con todo esto ya habíamos perdido otro par de horas pero igual nada nos detendría.

Una vez que el carro arrancó continuamos nuestro viaje sin ningún otro contratiempo, llegamos a la ciudad de Huancayo a las 3 de la mañana, mientras buscamos una habitación y todo eso ya era las 4 de la mañana, igual teníamos que descansar y levantarnos e ir a buscar un guía para que nos lleve hacia el nevado.

Una vez que contratado el guía que nos llevaría hasta el nevado, nos subimos al auto y comenzamos el camino hacia el huaytapallana. En el camino el guía nos contó las historias del lugar luego nos detuvimos en una tienda para proveernos de lo necesario como caramelos, hoja de coca, cañazo, chocolate, plátanos y mandarinas(después nos dimos cuenta que la mandarina fue una mala idea... bueno para uno de nosotros ) para la caminata que íbamos a tener, terminadas las compras subimos nuevamente al auto y esta vez sin parar hasta el campamento “Virgen de las Nieves”.





Una vez en el campamento el guía nos explico que para llegar al nevado existían 2 caminos uno que demoraba de 4 a 5 horas pero era bien fácil y otro que nos demoraríamos alrededor de 2 horas pero el camino era más complicado, pero como eran casi las 11 de la mañana ya no podríamos ir por el camino mas largo así que todos nos preparamos para la caminata de 2 horas, recuerdo nuestra ingenuidad cuando entre todos decíamos: "Si ya subimos al nevado Pastoruri no creo que este nevado sea tan complicado" ...vaya ilusos pensábamos que no había otro nevado complicado pero vaya ahora se que hay varios. Antes de partir el guía nos dijo que pidiéramos nuestro almuerzo de una vez para que cuando regresemos este todo listo ya que íbamos a regresar con hambre, hecho todo esto partimos rumbo al nevado. Nuestro grupo era mis dos amigos, un argentino, un español y yo

Al minuto de comenzar nos detuvimos para hacer un pequeño tributo a la pachamama, luego de esto comenzamos la caminata pero al cabo de unos 30 minutos uno de nuestro grupo ya sentía el efecto de la altura y nos detuvimos un momento para descansar, después de un corto tiempo nos pusimos de pie y continuamos pero después de unos cuantos minutos volteamos y vimos como mi amigo ya sentía la pegada y tuvimos que detenernos a esperarlo cuando nos alcanzo el guía nos dijo que comiéramos un poco de chocolate y nos ofreció un poco de cañazo para contrarrestar el frió, luego nos dio un poco de coca para chacchar con esto último nos sentimos invencibles y que si podríamos hacerlo. Continuamos rumbo hacia el nevado, pero al instante vimos como otro vez mi amigo cambiaba de color, entonces el guía se dirigió hacia el y le dijo: “mira si tu no puedes caminar vas a atrasar al grupo y ahora que estamos cerca di si no puedes seguir para que regreses al campamento” entonces el tomó la decisión de regresar solo, nosotros aprovechamos para darle las mandarinas que se hacian mas pesadas por el esfuerzo y la altura además que no era recomendable comerlas en altura bueno eso fue lo que nos dio a entender nuestro estómago.

Ya con uno menos en el grupo seguimos el camino, el español parecía ya estar acostumbrado porque se le notaba tranquilo en cambio mi amigo, el argentino y yo cada vez perdíamos más el color, pero seguimos adelante a base de chocolate, coca y cañazo hasta que llegamos a un abra donde se podía ver por la parte baja unas lagunas y el guía nos dijo que ya estábamos cerca, después de caminar por otro rato mas ya se podía visualizar el nevado de huaytapallana y ya sabíamos que estábamos cerca. Ya no podiámos rendirnos pero veiamos como la niebla se iba apoderando de todo por lo que había que apresurar el paso para llegar y aunque sea tocar la nieve del huaytapallana.





Mientras mas nos acercábamos mas sentíamos la enorme satisfacción que por momentos hacia olvidar el enorme cansancio pero este terminó por completo cuando llegamos y tocamos el hielo y la nieve y como por arte de magia me sentí completamente recuperado y nos tomamos fotos pero ahora que logramos tocar la nieve queríamos mas y a pesar del cansancio decidimos subir mas, cuando estuvimos mas arriba nos pusimos una rato a jugar con la nieve y deslizarnos parecíamos unos niños, hasta que el guía nos dijo que ya nos teníamos que bajar porque la neblina estaba aumentando y nos podría dificultar el descenso.





Al principio el descenso no parecía tan complicado pero igual la piernas se sentían cansadas pero ya no era como la subida así que lo hicimos mas rápido. Ya cuando estábamos cerca del campamento en el suelo vimos mandarinas regadas en el piso y lo único que se me vino a la mente fue que el amigo que se regresó nos estaba dejando el rastro para el camino de regreso . Eran las 3:30 PM y ya una vez en el campamento le preguntamos por las mandarinas y nos dijo que la bolsa de la mandarina se le rompió y vio como mandarina por mandarina se escapaba de la bolsa y como a duras penas podia con su propio cuerpo prefirió dejarlos regadas por todos lados.

Luego de disfrutar un delicioso caldo de cordero, una trucha y por supuesto su mate de coca nos subimos al auto para el regreso a Huancayo, era tanto el cansancio acumulado por la noche anterior en la carretera y la caminata que hicimos que apenas subimos al auto nos quedamos dormidos.

A pesar de todo fue una gran experiencia y la que nos hizo querer mas, mas nevados y volcanes que conquistar...pero esa es otra historia.

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